Cultura de bendición

Desde que los hijos se encuentran en la barriga de mamá tenemos la capacidad de bendecirlos, de darles este eficaz poder para prosperar en el futuro. Es lo que comúnmente se llama “estimulación”, pero que en realidad es la bendición si esta se recibe desde el vientre materno el resultado es magnífico. Si los resultados desde el vientre materno son notables, imagina lo que sucede en los niños o adolescentes. Para bendecir no se necesita un momento determinado, sino que tiene darse cada día de nuestra vida. De nosotros depende, el bendecir a nuestros hijos porque poseemos capacidad creativa para impartir la bendición sobre ellos.

Una alternativa para bendecir es escoger un día de la semana y un momento en el que sabes que te escucharán, si tienes varios hijos hazlo por separado ya que cada uno es especial y debe recibir bendición  individualmente. Lo miras fijamente a los ojos y le dices lo especial que es debido a que tiene su vida entregada en Cristo, que en algún momento se casará y los hijos que tenga servirán al  Señor; ello sucederá porque tú como padre o madre tienes un pacto con Dios, por lo que nunca faltará enseñanzas en su vida, además que será próspero,  merecedor del pacto y de las promesas que Dios le hizo a Abraham. Por último, decirle que tú le das bendición para que haga lo mismo con los demás y con sus hijos, que para el Señor se encuentra por encima y nunca por debajo, finalmente, cuanto lo amas y lo complacido que te encuentras por su existencia.

Tras haberle dicho estas palabras, tienes que asimilarlas y entender que bendecir es tarea diaria, sin embargo es desvirtuada porque el sistema educativo ha sido diseñado para alcanzar solo meta profesionales y esta es la única prosperidad de la vida, cuando en realidad el descubrir nuestro propósito y cumplir nuestro destino es la verdadera llave a la prosperidad. Explícales a tus hijos que Dios los creó para propósitos mucho más grandes que solo aspirar a un trabajo exitoso, ellos poseen  dones singulares que les permitirán cumplir propósitos que nadie más podrá cumplir. Tu deber es buscar al Señor y dejar que Él te guie con respecto al destino de tus hijos, tu trabajo es impartirles bendición y prepararlos para cumplir su destino que está trazado por el Señor.

Cuando confías en  Él para que se cumpla el destino de tus hijos estas tomando una sabia decisión, porque esto garantizará prosperidad en sus vidas. En ocasiones, cuando los padres tienen como idea de éxito un trabajo bien remunerado o alcanzar una posición de mucho nivel, condenan a sus hijos a cumplir la visión de otra persona y no la propia, además de solo trabajar para sobrevivir. Sin embargo, la verdadera vocación de tus hijos se encuentra en desarrollar los talentos que les han sido dados, mediante estos talentos cumplirán el verdadero propósito para los que han sido llamados.

En conclusión, padre y madre, ustedes son los llamados a bendecir y desatar a sus hijos al destino que les tiene preparado el Señor. Dar bendición es garantía de prosperidad, desarrollo de talentos y cumplimiento de propósitos en la vida de tus hijos.