Mujer Única - Ministerio de Mujeres

¡Tú eres única! Tienes más de lo que realmente crees tener y puedes hacer más de lo que crees poder hacer.
Cada una de nosotras es responsable de usar la inteligencia, los talentos, las habilidades y los regalos que Dios nos ha dado.

Este ministerio busca inspirar a las mujeres a encontrar el verdadero ideal que Dios tiene para cada una de ellas, de manera que sean renovadas en su tarea de madre, esposa, profesional, hija, y en cualquier ámbito donde se desarrollen.

Aprendiendo a ser una mujer de Dios, es cuando realmente logramos ser vencedoras en nuestra vida, de manera que no dejemos que nada nos impida alcanzar el potencial máximo para el cual nuestro Padre Celestial nos ha colocado en esta tierra.

Horarios

Miércoles Mañana

  • Oración - 5:30 a. m.
  • Escuela de Mujeres - 9:00 a. m.
  • Reunión General - 10:00 a. m.
  • Familias de Amor - 11:00 a. m.

Miércoles Noche

  • Oración - 7:00 p. m.
  • Escuela de Mujeres - 8:00 p. m.
  • Familias de Amor - 9:00 p. m.


Lugar:
La Casa del Padre
Av. La Universidad 1190, La Molina


Informes

Teléfono: 479-1010
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Declaraciones proféticas sobre la vida de nuestros hijos

La vida de tus hijos espera por tus oraciones, usa estos decretos como una guía para interceder por ellos. Lee cada una de estas declaraciones como una parte importante en el día a día de la vida de tus hijos. También puedes usarlas para interceder por otros.

Declara sobre tus hijos el propósito de Dios sobre ellos. El más alto nivel de profecía es la palabra de Dios declarada sobre sus vidas.

  • Yo declaro en el nombre de Jesús que el nombre de mis hijos está escrito en el libro de la vida y que ninguno de ellos se perderá.
  • Declaro que mis hijos han sido apartados para el Reino de Dios y que cada uno de ellos pertenece a su ejército santo.
  • Declaro que mis hijos están cubiertos con la sangre del Cordero y que son invisibles a toda obra del mal.
  • Declaro que mis hijos serán librados del hombre malo y de la mujer perversa, y que huirán de ellos con valentía y audacia.
  • Declaro que mis hijos anhelan hacer la voluntad de Dios, que se deleitan haciendo lo bueno y que caminan en obediencia, en contra de las corrientes de este mundo.
  • Declaro que mis hijos cumplirán con el propósito para el cual Dios los ha creado. Ellos no se quedarán a la mitad del camino, sino que cumplirán a plenitud todos lo que el Señor ha diseñado para ellos.
  • Declaro que mis hijos darán su mejor ofrenda de tiempo, talento y tesoros al Señor, y su deleite será el habitar en la casa de Dios todos los días de sus vidas.
  • Declaro que sus dones y talentos serán activados y los ofrecerán con gozo, que serán sembradores de todo lo que el Señor les dé y que recogerán cosecha continuamente.
  • Declaro que mis hijos son llenos del Espíritu Santo, que cada día viven en victoria y que tienen convicción de pecado. Ellos no se detendrán ni se deleitarán en el pecado porque huirán de toda tentación.
  • Declaro que mis hijos nunca se apartarán de los caminos del Señor, que lo amarán de todo corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas; y aún cuando estén entrados en años ellos seguirán danzando y adorando a su Dios.
  • Declaro que mis hijos jamás harán pacto matrimonial con una mujer rencillosa o contenciosa, sino que harán pacto con una mujer llena del amor de Dios, que sabrá levantar un altar de adoración en su hogar y criará a sus nietos en el temor de Dios.
  • Declaro que mis hijas jamás harán pacto matrimonial con hombres amadores de sí mismos, ellas harán pacto con hombres que sabrán valorarlas, amarlas y protegerlas; y asimismo sabrán ser Reyes, Sacerdotes y Profetas de su hogar. 
  • Declaro que mis hijos caminan siempre en integridad, que disciernen por el Espíritu Santo lo que es verdadero, honesto, puro y de buen nombre; y que no aceptan ser cómplices del mal ni se enredan en ninguna situación de engaño.
  • Declaro que mis hijos jamás conocerán la cárcel como disciplina para sus vidas porque el temor de Dios está en sus corazones.
  • Declaro que la vida de mis hijos será llevada a dimensiones espirituales mayores y que sabrán recibir revelaciones de parte de Dios. Ellos sabrán escuchar su voz y serán sensibles para obedecer lo que Dios ponga en sus corazones.
  • Declaro que mis hijos jamás conocerán la violencia doméstica en sus hogares, que el sello en su vida familiar será el gozo, la paz y la benignidad, y que sus hogares serán llenos de la gloria de Dios.
  • Declaro que mis hijos son gente justa, que pertenecen al Señor porque Él los ha comprado con su sangre preciosa derramada en la cruz del calvario, y que ninguna cultura de muerte vendrá hacia ellos.
  • Declaro que las manos de mis hijos son santas y que están destinadas a hacer trabajos santos, que edificarán el reino de Dios, y que Él les abrirá todas las puertas que ellos necesiten y que ningún hombre las cerrará.
  • Declaro que mis hijos son testigos de manifestaciones gloriosas del Señor, que contarán a sus generaciones esas maravillosas obras de Dios y que cantarán de su fidelidad todos los días de sus vidas.
  • Declaro que mis hijos son gente diligente, enfocada, esforzada, que aprovechan bien el tiempo, que son trabajadores, honestos y que todo lo que tocan prospera.
  • Declaro en el nombre de Jesús que mis hijos serán de aquellos que presten y que nunca pedirán prestado. Ellos no caminarán en necesidad porque tu palabra dice que no has visto justo desamparado ni su descendencia mendigar pan.
  • Declaro en el nombre de Jesús que nuestros hijos caminan en sanidad divina. Dice tu palabra que tú fuiste molido y abatido por nuestros pecados y rebeliones, y que por tus llagas fuimos sanados. 
  • Declaro vida en el cuerpo de mis hijos, en el nombre de Jesús cancelo toda enfermedad y declaro que ni el cáncer, ni la diabetes ni el SIDA se activarán en sus cuerpos.
  • Declaro vida sobre su sistema digestivo, sistema respiratorio y sistema circulatorio. En este momento hablo vida a sus huesos, articulaciones, a su corazón, sus riñones, hígado y páncreas. ¡Señor, sana sus cuerpos de todo mal!
  • Declaro en el nombre del Altísimo que el vientre de nuestras hijas es fructífero, y que la semilla de nuestros hijos es también fructífera. Les darás hijos e hijas que te amarán y servirán todos los días de sus vidas.
  • Declaro que los dichos que has puesto en nuestros labios no faltarán en nuestra boca, ni en la boca de nuestros hijos, ni en los hijos de nuestros hijos, ahora y para siempre.
  • Declaro en el nombre de Jesús que nuestros hijos serán libres de toda atadura y maldición generacional.
  • Declaro que mis hijos serán como árbol plantado junto a corrientes de agua que dan fruto a su tiempo y todo lo que hagan prosperará.
  • Declaro que en el nombre de Jesús que mis hijos son entendidos en los tiempos, que saben discernir entre lo bueno y lo malo, que no andan en confusión y que tienen la mente clara.
  • Declaro en el nombre de Jesús que mis hijos jamás habitarán en la pobreza ni la escasez, ellos serán prósperos y generosos con tu reino y con los necesitados.
  • Declaro en el nombre de Jesús que toda relación quebrada en mi hogar se restaura, que el corazón de mis hijos se hace uno con el mío y con el de su padre.
  • Declaro que toda relación quebrada entre mis hijos se sana; en el nombre de Jesús quito toda envidia, resentimiento, celo y juicio que exista entre hermanos.
  • Declaro que mis hijos se amarán entrañablemente, que el amor de ellos se fortalece y que siempre caminarán juntos, protegiéndose y amándose todos los días de sus vidas; y aún cuando pasen los años ellos seguirán siendo cada uno el guarda de su hermano.
  • Declaro que todo sentimiento de odio, rencor, ira, desilusión, juicio, amargura, tristeza, desánimo, envidia, y cualquier otro sentimiento que atormenta el alma de nuestros hijos, es quitado ahora mismo de su corazón.
  • Declaro en el nombre de Jesús que apartas de ellos a los malos amigos, tan lejos como se encuentran el este del oeste. Padre, aleja todo amigo que susurra maldad al oído de ellos y rodéalos de gente buena y que los ame sinceramente. 
  • Declaro en el nombre de Jesús que siempre los pondrás por cabeza y nunca por cola, y que siempre estarán por arriba y nunca por debajo.
  • Declaro que mis hijos son llenos de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza y que poseen el carácter de Cristo.
  • Declaro que las vidas de mis hijos son el reflejo de Tu gloria y que siempre los veré caminar en sabiduría y en el temor a Tu nombre.

Las quiero mucho.

Milagros Aguayo